De los conceptos que suenan cada vez más, ahora que todo se dice en siglas, está el de PLN. El acrónimo se refiera a las Professional Learning Networks, una práctica que, aunque siempre existió, hoy en día, con el boom de las redes sociales, adquiere nuevas dimensiones. Consiste en adquirir saberes relativos a nuestros campos profesionales a partir de los que otros colegas nuestros han aprendido. En otras palabras, además de acudir a un curso sobre tecnologías aplicadas a la educación, un profesor aprende al respecto preguntado a sus pares. Éstos comparten con él sus experiencias y consejos resultando en una comunidad de profesionales más completos. El mundo contemporáneo nos brinda la oportunidad de, no sólo acercarnos a nuestros vecinos para preguntar, sino de compartir el conocimiento con todos los otros profesores del mundo. Schoology, por ejemplo, permite la creación de “grupos” y en estos espacios, nos es posible discutir ideas y pedir apoyo de una red de docentes que se extiende mucho más allá de los muros de nuestra Escuela.
Acabo de leer en Algarabía un artículo sobre la icónica revista Life, que no es ahora sino un archivo al servicio de Time, que me ha puesto a pensar sobre los cambios generacionales y aquello que leen los representantes de las generaciones que, con el pasar de los años, sustituyen a las anteriores. Por supuesto, una respuesta inmediata dirá que ya nadie lee. Pero eso es evidentemente falso. Los lectores leen aquello que necesitan, la pregunta sería ¿qué necesitan los lectores contemporáneos?. No lo sé, lo confienso, pero una publicacion com Lifehacker, me parece que puede ser muy representativa de nuestra época. Es un blog sencillo con consejos prácticos para simplificarnos la vida, por ejemplo: ¿Cómo hacer un aplicador de semillar para sembrar el jardín sin tener que agacharse? o ¿Cómo anudarse la corbata en cinco segundos?
En este largo debate sobre qué tanta tecnología debe o no utilizar un docente, yo suelo opinar que un profesor tendría que usar aquellos recursos que le acomoden, que le ahorren tiempo y lo más importante, aquellos que le permitan cumplir sus objetivos con mayor eficacia. Ni hay recetas, ni hay una ley que diga cuáles son los 9 recursos tecnológicos que todo profesor deba manejar. Lo que sí tendría que ser una obligación de todo profesional es la de mantenerse actualizado leyendo y encontrando nuevas opciones de las que éste pudiera elegir lo que más le convenga. Por eso me parece que el blog de Richard Byrne, es una parada obligatoria. Free Technology for Teachers es una publicación muy activa que reseña recursos, da consejos y ofrece un extenso catálogo sobre todo aquello que está ahí para que nosotros hagamos, de manera gratuita, uso de ello.
Cita textual de Bitelia:
Procrastinator:
la palabra procrastinar ciertamente se ha popularizado en estos últimos
tiempos, y muchos de nosotros –me incluyo- nos hemos convertido en
maestros del nuevo arte. Procrastinator está aquí para salvarnos de este
mal, tomando algunas medidas un poco más drásticas.
Hasta ahora, todas las extensiones nos dan cierta flexibilidad para
pasar un tiempo determinado en un sitio web. Con Procrastinator, no
contaremos con ese beneficio: lo que tenemos que hacer es determinar qué
páginas queremos bloquear, en qué determinado período de tiempo. Por
ejemplo si trabajamos de nueve a seis, ese es un buen horario para
bloquear. Más duro y disciplinario, Procrastinator puede ser la opción
para los más vagos.
Desde que Google anunció que dejará morir su sistema Google Reader, no he parado de llorar lágrimas de información bellamente organizada. Ni modo, habrá que seguir adelante. Y como se dice en el argot informático: Un clavo saca a otro clavo, así que a buscar alternativas al Reader. Para eso, encontré que Feedly funciona muy bien (aunque es necesario descargar un plug in para el navegador que nos guste más, o una aplicación para dispositivo móvil). La ventaja es que con sólo iniciar sesión utilizando nuestra cuenta de Google, todos nuestros feeds y artículos marcados previamente se importan sin tener que hacer mayor cosa. Además, la interface es visualmente muy agradable. ¿Nos acostumbraremos al cambio?
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